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Últimas tendencias en tecnología del sector vending.

Las máquinas vending son un fenómeno bueno  de gran calado en el mercado. Parecen junto a la venta online una de las formas de intercambio de productos con mayor futuro en sl siglo XXI.

Mayoristas en el sector vending: ofertas

Las máquinas que trataremos son una nueva forma de hacer llegar unos bienes al consumidor, los productos vending… Los mayoristas de productos vending harán llegar artículos vending al encargado de la máquina, y comenzará la venta.

Las máquinas vending aunque a nivel masivo son un fenómeno bastante moderno, tienen claros antecedentes. Por ejemplo en 1888 la primera vending de chicles salió al mercado, si bien sólo en zonas concretas de Estados Unidos.

Fue el producto, y no otra cosa, lo que empezó a generalizar tales instrumentos de venta. Así, en 1886 ya había una máquina que daba descargas eléctricas por dinero, supuestamente saludables según creencias de la época.

Y lógicamente serían otros productos los que la popularizarían. Por ejemplo, en 1946 en Estados Unidos, las primeras máquinas de café. La deliciosa bebida fue la reina del vending, popularizando tales cabinas expendedoras.

Hoy a lo largo del mundo hay todo tipo de máquinas expendedoras. En Singapur las hay de libros, en Japón de productos de granja como lechugas y huevos. Y en China de coches. Sí, has leído bien.

En España las más populares seguramente sean las de tabaco. Con un precio variante según los impuestos al mismo, también las hay de mecheros, de papel de liar, de filtros o incluso de pipas de cristal.

Pero por suerte no sólo venden productos semejantes. También es tendencia actualmente las de vending saludable. Así, productos como barras energéticas, galletas digestivas o incluso ensaladas. La salud es lo primero.

Claro que si de esto vamos muy sobrados, bien podemos coger los bienes de azúcar, sal o que más nos apetezcan.  Chocolate, bollos o patatas fritas de todas las marcas. Un capricho siempre es bienvenido.

Y hablando de cosas bienvenidas, últimamente se venden los productos de placer, es decir, los de sex-shops. Además de pastilla azul o viagra femenina. En resumen, diversidad de producto y felicidad van de la mano.

Claro que para poder disfrutar todo este desarrollo necesitamos un sistema sostenible, que cuide un planeta de recursos limitados. Y así entramos en la última moda respecto a estas útiles máquinas.

¿Máquinas…ecológicas?

Efectivamente, hay máquinas que colaboran con el planeta. Entre las tendencias del vending 2019. Lo llaman el Reverse vending, aunque por ahorrar anglicismos podríamos llamarlo el vending de reciclaje.

Se define este fenómeno con el rimbombante nombre de la regla de las tres erres. Recoge, reduce, y reutiliza, que además se traducen en el condicional “quien contamina, paga”.  Una innovadora manera de reciclar.

El cliente mete en la máquina el artículo que quiere reciclar. Este es absorbido por nuestra amiga expendedora, la cual almacena los mismos. Nos devolverá la tasa medioambiental del producto de turno, todo en eficaz silencio.

Claro que esto no tiene porque ser tan aburrido. Por ejemplo la cabina expendedora puede recompensarnos con entradas de cine o fútbol, con pases para balnearios, o algunos descuentos en supermercados.

Esto es algo relativamente común en distintos países de la Unión Europea con más conciencia verde que el nuestro. Pensemos en la cantidad de plástico que ahorraríamos al océano si lo hiciésemos. Focas, ballenas y delfines lo agradecerían.

Aunque no podemos engañarnos, no es una inversión rentable desde el punto de vista financiero. Pero crearía más preocupación por este asunto, y en general por Europa han tenido una buena acogida. Un incentivo para reciclar.

Por supuesto esto es sólo una parte de la revolución a gran escala medioambiental que estas máquinas presentan. Normalmente el productor da al distribuidor, este al vendedor y este al consumidor. Así desde el  siglo XIX.

Sin embargo estas máquinas eliminan el vendedor, con lo cual no es necesaria la ocupación de espacio de los grandes almacenes. Quizá estos consuman al pequeño vendedor, pero las vending les ocuparán a estos.

Así pues esto provocará un ahorro de tiempo, espacio y energía que podrán ser empleados en otras tareas. Y estas perfectamente pueden implicar labores ecologistas y medioambientales. Un ahorro en el sistema actual esencial.

Por no hablar de las obvias e inevitables contaminaciones que suponen dichos centros, siendo eliminadas. Hoy por hoy los planes para este apasionante sector se mantienen en cautela, pues hay muchos interrogantes, aunque mejores certezas.

Y en estas están su funcionamiento no sólo en Alemania, sino en Estados Unidos, en Japón y en otros países. Y además es indudable que es mejor que los actuales y tristes cubos de colores, que confunden y su eficacia es muy limitada.

Como conclusión, la máquina vending es parte de una nueva era que nadie puede ni debe detener. Igual que no se para el sol sino se aprovecha, estas deben utilizarse en pos del bien común y del particular.

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