VMware después de Broadcom: por qué las empresas españolas están replanteando su infraestructura en 2026

Durante casi dos décadas, hablar de virtualización era hablar de VMware. Si una empresa tenía servidores, lo más probable es que sobre ellos corriera vSphere. Esa certeza se ha resquebrajado. Desde que Broadcom completó la compra de VMware, el fabricante ha reescrito por completo las reglas del juego: adiós a las licencias perpetuas, hola a las suscripciones obligatorias y a unas facturas que, en muchos casos, se han disparado de forma difícil de justificar. En España —donde el tejido empresarial está dominado por pymes y medianas compañías— el impacto se nota especialmente. Y la pregunta que se hacen los responsables de IT ya no es si conviene buscar alternativas, sino cuándo y hacia dónde.
Qué ha cambiado exactamente
Broadcom cerró la adquisición de VMware a finales de 2023 y, desde entonces, ha aplicado una transformación radical del modelo de negocio. Estos son los cambios que más están afectando a las empresas:
- Fin de las licencias perpetuas. El modelo pasó a ser exclusivamente por suscripción. Quien había comprado su licencia «para siempre» se encontró con que las renovaciones de soporte dejaban de seguir las reglas de antes.
- Catálogo simplificado a la fuerza. Los miles de referencias de producto se redujeron a un puñado de paquetes, con VMware Cloud Foundation (VCF) como eje. Muchas empresas se vieron empujadas a contratar suites completas aunque solo usaran una parte.
- Mínimo de 72 núcleos por pedido. Desde 2025, Broadcom impuso un mínimo de 72 cores por producto. ¿La consecuencia? Una empresa que solo necesita 32 núcleos paga como si usara 72. Sobrelicenciamiento forzado y un coste total de propiedad que se dispara.
- Programa de partners reestructurado. El canal se redujo drásticamente y el programa para proveedores de servicios cloud (VCSP) se canceló a comienzos de 2026, dejando fuera a numerosos MSP y revendedores. La patronal europea de proveedores cloud, CISPE, llegó a presentar una denuncia ante la Comisión Europea.
- Subidas de precio notables. Los casos documentados hablan por sí solos: operadoras como AT&T denunciaron incrementos superiores al 1.000 %, y varios proveedores europeos reportaron subidas aún mayores.
Por qué golpea especialmente a las empresas españolas
Las grandes corporaciones tienen margen para negociar contratos globales o absorber el sobrecoste. Las pymes y medianas empresas —el grueso del tejido productivo español— no lo tienen. Para ellas, una subida de varios cientos por ciento en una partida que tenían perfectamente presupuestada puede comprometer otras inversiones.
A esto se suma un factor de fondo: muchas de estas compañías llevaban años con un entorno VMware estable que cubría sus necesidades sin sobresaltos. Según distintas encuestas del sector, cerca del 80 % de los profesionales de IT consideraban que sus licencias perpetuas ya satisfacían lo que el negocio necesitaba. El cambio, por tanto, no responde a una carencia técnica, sino a una decisión puramente comercial del fabricante.
Las opciones que hay sobre la mesa
La buena noticia es que, por primera vez en mucho tiempo, existen alternativas maduras. Estas son las vías que están explorando las empresas:
- Quedarse y ganar tiempo. Existen fórmulas de «soporte puente» de terceros que permiten mantener el entorno actual estable mientras se diseña una estrategia con calma. Es una opción defensiva, no una solución a largo plazo.
- Plataformas open source. Proxmox VE se ha convertido en la opción estrella para muchas pymes: gratuita, con alta disponibilidad, backups y gestión centralizada. OpenStack y OpenNebula aportan flexibilidad para entornos grandes, y Nutanix AHV o Hyper-V completan el abanico.
- Hyperscalers. Mover cargas a AWS, Azure o Google Cloud es viable, aunque conviene vigilar los costes recurrentes y el riesgo de caer en un nuevo bloqueo de proveedor, esta vez con otro nombre.
- Nube soberana española. Aquí aparece una tendencia de fondo: cada vez más empresas prefieren alojar sus cargas en proveedores nacionales, con centros de datos en España y soporte en su idioma y huso horario. Operadores como TodoEnCloud, un proveedor cloud español con centros de datos propios en territorio nacional, plantean precisamente esa alternativa: salir de la incertidumbre de las licencias sin renunciar a control, cumplimiento ni cercanía.
Cómo planificar una migración sin sustos
Migrar la virtualización de una empresa no es trivial. La consultora Gartner estima que una organización mediana puede tardar alrededor de dos años en desligarse por completo de VMware, y una grande hasta cuatro. Por eso, improvisar es el peor de los planes. Los pasos que recomiendan los expertos:
- Inventario y evaluación. Conocer qué máquinas virtuales, dependencias y cargas críticas existen antes de mover nada.
- Priorización por fases. Empezar por entornos no críticos (desarrollo, pruebas) y dejar producción para cuando el proceso esté rodado.
- Pruebas y validación. Verificar rendimiento, backups y recuperación ante desastres en la nueva plataforma antes del salto definitivo.
- Acompañamiento profesional. Contar con un socio que ofrezca soporte y, a ser posible, compromiso de resultado. Un proceso de migración desde VMware bien planificado reduce el tiempo de inactividad casi a cero y evita las sorpresas que tanto preocupan a los equipos de IT.
Más que un cambio de proveedor: una oportunidad para repensar la soberanía del dato
El terremoto VMware-Broadcom ha tenido un efecto colateral interesante: ha puesto sobre la mesa la conversación sobre la soberanía digital. ¿Dónde están realmente mis datos? ¿Quién puede acceder a ellos? ¿Qué ocurre si mi proveedor cambia las reglas de la noche a la mañana? Normativas como el Esquema Nacional de Seguridad (ENS) o la directiva europea NIS2 empujan en la misma dirección: más control, más trazabilidad y, a ser posible, infraestructura dentro de la UE. Para muchas organizaciones, lo que empezó como un problema de costes se está convirtiendo en una oportunidad para tomar el control de su infraestructura y reducir dependencias.
Conclusión: del cambio impuesto a la decisión propia
La era del VMware «que todos dábamos por hecho» ha terminado. No significa que VMware vaya a desaparecer —sigue siendo la plataforma de virtualización más extendida del mundo—, pero sí que las empresas ya no tienen por qué quedarse quietas. Gartner prevé que, para 2028, el 70 % de los clientes empresariales de VMware habrán migrado al menos la mitad de sus cargas de trabajo.
La recomendación de fondo es clara: no esperar a la próxima factura de renovación para reaccionar. Evaluar, probar y planificar ahora —con cabeza y sin prisas— es la mejor forma de convertir un cambio impuesto por el fabricante en una decisión estratégica propia.
